¿Tu perro tiene miedo durante las fiestas?

El miedo es un mecanismo adaptativo que ayuda al animal a no enfrentarse a estímulos que podrían acabar con su vida. Pero cuando ese miedo es desproporcionado, es decir, no se adapta estamos hablando de una fobia.

Las fobias pueden tener distintos orígenes:

  • Heredadas.
  • Sensibilización: en este caso no se produce el fenómeno normal de habituación por la exposición repetida al estímulo, sino todo lo contrario. Puede ser debido a factores ambientales o del individuo.
  • Socialización deficiente.
  • Experiencia traumática.

Una característica asociada a las fobias es la ansiedad anticipatoria. El perro, mediante condicionamiento clásico, asocia otros estímulos que se presentan acompañando al estímulo principal y anticipa la presentación de éste con una reacción de ansiedad previa a la fobia. Por ejemplo, a la caída de la noche, antes de que empiecen a sonar los petardos, el perro ya está jadeando, deambulando, con taquicardia, babeo, etc.

El tratamiento de estas fobias

El tratamiento se basaría en exponer al perro a niveles bajos del estímulo mientras lo asociamos con juguete, comida o caricias. El nivel del estímulo se va intensificando de manera muy progresiva, siempre que la mascota no muestre ningún tipo de reacción negativa en la sesión anterior.

Este tratamiento hay que llevarlo a cabo prácticamente todo el año, mientras no exista exposición intensa y real, ya que, en ese caso, el aprendizaje que haya efectuado puede sufrir un gran retroceso. Todo ello funciona mucho mejor si se acompaña de la utilización de feromonas en difusor o en collar y, en el caso de que fuera necesario, fármacos que ayuden al animal en su aprendizaje.

¿Qué hacer en los casos en que ya tenemos las fiestas encima?

Lo principal es proporcionar al perro un entorno seguro al que poder acudir y refugiarse, utilizar feromonas y fármacos ansiolíticos si fuera necesario (consultando previamente al veterinario). Un lugar seguro es un sitio que habremos condicionado de manera agradable previamente.

No podemos pretender el día de los fuegos artificiales que el perro entre en una habitación en la que nunca ha estado, esto no es un lugar seguro para él. Puede ser una habitación, una transportadora, debajo de una cama, debajo de una mesa, una caja de cartón tapada con una manta, dentro de la bañera, etc. Previamente, habremos positivizado ese lugar para el perro, mediante la utilización de comida, juego, obediencia, juguetes interactivos. Colocaremos allí un difusor de feromonas y amortiguaremos todo lo que sea posible la entrada de sonido bajando persianas y cerrando ventanas. Puede ser útil poner música, si previamente la hemos utilizado también para positivizar el lugar.

Es muy importante que cuando comiencen las fiestas permitamos que el perro vaya allí a esconderse, teniendo las puertas abiertas.

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